PERSPECTIVAS Y RETOS DE FINANCIAMIENTO

marzo 2021

El mundo empieza a ganarle la batalla al Covid-19 y el optimismo empieza a reflejarse en la economía, especialmente para el segundo semestre.

Estados Unidos crecería en un 5.1% este año, luego de caer en 3.5% en el 2020 después de diez años de crecimiento sostenido, que alcanzó un máximo de 3.1% en el 2015.  La base de esta proyección está en la aceleración del ritmo de vacunación y el estímulo de 1.9 billones de dólares (9% de su PBI).

China acortó la brecha con Estados Unidos y parece que los alcanzará, ya no en el 2030 sino en el 2026.  En el difícil 2020 logró crecer en 2.3%, y este año estiman crecer en 6.5% con base en el consumo de una clase media cada vez más importante, además de las exportaciones.

Europa, muy golpeada por la segunda ola, espera tener un crecimiento de 3.8% alentado por el alza en sus mercados financieros y la eliminación de la incertidumbre del Brexit, aunque este se verá más en el segundo semestre.

El mundo, hoy por hoy, camina al ritmo de estos tres motores, que han comenzado a acelerar su marcha y necesitan abastecerse de productos primarios y no primarios, lo cual pinta un escenario internacional favorable, de demanda y términos de intercambio, para nuestras industrias extractivas: minería, pesca y agroexportaciones.

En Perú, se tienen dos instancias muy próximas a despejar para retomar decisiones de inversión postergadas por la pandemia: una, referida al proceso de vacunación, que debe aclararse en algunas semanas de modo que la tercera fase se concrete en el segundo semestre; y la otra, proveniente de la incertidumbre política, que se superaría con la realización de las elecciones generales en Abril.

Con todos estos factores se espera un crecimiento económico cercano al 9%, concentrado más en el segundo semestre, que podrá ser aprovechado por la empresas que cuenten con recursos financieros para atender sus necesidades de capital de trabajo e inversiones.

En el caso de las compañías más golpeadas por la crisis causada por la pandemia, sus necesidades se concentrarán en el financiamiento del capital de trabajo que posibilite la recuperación de sus ventas, siendo el factoring y el fideicomiso sobre flujos dos de las alternativas más viables, considerando que muchas de ellas ya tienen obligaciones financieras derivadas de sus préstamos de Reactiva o el FAE.

Y en el caso de las compañías cuyas actividades no fueron mayormente afectadas por la pandemia, éstas deberán ser más agresivas en sus planes de crecimiento vía inversiones, sea este crecimiento orgánico o a través de adquisiciones aprovechando la coyuntura.  Hay liquidez en la banca, fondos privados locales y del exterior, ávida de oportunidades de colocación de recursos.

Diego Soriano, Economista, M.A., MBA
Jonny Mayandía, Economista, MBA

 

 

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