INTELIGENCIA DE NEGOCIOS APLICADA AL MANEJO FINANCIERO

febrero 2022

El término inteligencia de negocios o BI, del inglés business intelligence, se refiere al uso de datos en una empresa para facilitar la toma de decisiones.

Las herramientas de BI se basan en la utilización de un sistema de información de inteligencia que se forma con datos extraídos de fuentes diversas que, depurados y homogenizados, se cargan en un almacén de datos en una forma que facilite al usuario su análisis y divulgación.

Las soluciones modernas de BI priorizan el análisis flexible de autoservicio, los datos gobernados en plataformas confiables -como Tableau o Power BI entre otras- los usuarios corporativos empoderados y la velocidad para obtener información.

La inteligencia de negocios incluye el análisis de datos y el análisis de negocios, y este último debe pensarse como un ciclo continuo de acceso a los datos, descubrimiento, exploración e intercambio de información para reaccionar ante condiciones cambiantes.

La facilidad de acceso a los datos que brinda una solución de BI permite al usuario optimar el manejo del tiempo, reduciendo el dedicado a la preparación de la información y aumentando el tiempo disponible para su análisis e integración en las distintas actividades del negocio, fortaleciendo así su contribución a la optimización del manejo comercial y financiero.

En el ámbito del manejo financiero, si aceptamos que el reto básico de gestión es rentabilizar la inversión y mantener la fluidez y equilibrio financiero de la empresa, el primer paso para desarrollar una solución de BI que facilite la gestión financiera es tener claridad sobre los impulsores de la rentabilidad deseada y los cursos de acción a seguir, cuya efectividad se revelará en indicadores de gestión que deben ser monitoreados.

Estos indicadores resultan de la agregación y/o comparación de diversos elementos de ingresos, costos y gastos, y de balance, disponibles en el almacén de datos de la plataforma de BI utilizada.

Para la selección de los indicadores que nos permitirán hacer el seguimiento y control de la gestión financiera, es útil partir de la identidad contable básica:

ACTIVO = PASIVO + PATRIMONIO

Activo Corriente + Activo No Corriente = Pasivo Corriente + Pasivo No Corriente + Patrimonio

Activo Corriente – Pasivo Corriente + Activo No Corriente = Pasivo No Corriente + Patrimonio

Capital de Trabajo + Activo No Corriente = Pasivo No Corriente + Patrimonio

INVERSIÓN PERMANENTE = CAPITALIZACIÓN

Esto nos permite evidenciar que el componente de la inversión permanente sobre el que principalmente podemos actuar, desde la óptica de la gestión financiera, es el Capital de Trabajo, puesto que el tamaño de la inversión en Activo No Corriente responde más al tipo de industria o actividad de la empresa.

 

Si cambiamos la defición contable del Capital de Trabajo (Activo Corriente – Pasivo Corriente) por su definición económica “monto que una empresa inmoviliza para atender su ciclo de caja” entenderemos los  indicadores financieros a monitorear con el objetivo de optimizar el tamaño de esta componente de la inversión permanante.

Debe cuidarse sobre todo que la tasa de crecimiento del inmovilizado en capital de trabajo no exceda la tasa de crecimiento de las ventas, a efectos de que su crecimiento no impacte negativamente la rentabilidad de la inversión.

 

Por el lado de la rentabilización de la inversión, el indicador estrella es el Rendimiento Operativo de la Inversión (ROI):

ROI = UO/AT promedio = UO/Ventas x Ventas/AT promedio

ROI = Margen de utilidad operativa x Rotación del activo

Al que debe añadirse el de interés para los accionistas:

Retorno sobre el Capital = ROE = UN/PAT = ROA x IAF

ROA = Retorno sobre la inversión = UN/Ventas x Ventas/AT promedio

IAF = Índice de apalancamiento financiero = AT promedio/PAT promedio

Por el lado de la fluidez financiera, los procesos claves a manejar son: i) la cobranza a clientes y ii) el pago a proveedores.

Los indicadores a monitorear en este caso, para la utilización de la BI, serían:

  • Tamaño del ciclo operativo.
  • Tamaño del ciclo de caja.
  • Días de cobertura del costo de operación de efectivo, con la caja disponible.
  • Ratio de cobertura de obligaciones corrientes con el efectivo generado en la operación.

Y por el lado del equilibrio financiero, las tareas importantes son:

  1. El control de gastos.
  2. La optimización del ciclo de caja del negocio.
  3. El mantenimiento de una sana estructura financiera, con un nivel de endeudamiento acorde al riesgo del negocio y un costo de deuda menor al ROI para que apalanque positivamente la rentabilidad del accionista.

Los indicadores a monitorear para la utilización de la BI, podrían ser en este caso:

  • Cargas de personal sobre ventas.
  • Crecimiento del capital de trabajo vs. crecimiento de las ventas.
  • Índice de endeudamiento.
  • Estructura financiera de la inversión permanente.
  • Costo de la deuda vs. ROI.
  • Cobertura de gastos financieros.

Con estos indicadores se podría construir un tablero de control en la plataforma de BI utilizada, que facilitaría a través del análisis de la evolución de estos indicadores en el tiempo, y su comparación con lo registrado en periodos anteriores, o el presupuesto para el ejercicio corriente, o indicadores de gestión disponibles de empresas del sector, tomar las medidas correctivas necesarias en el momento en que se detecte un desmejoramiento o alejamiento de los indcadores meta establecidos.

Jonny Mayandía Bellido
Economista, MBA

 

 

 

 

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